Ese día de amor yo fui como la tierra:
sus jugos me sitiaban tumultosos y dulces
y la raíz bebía con mis poros al aire
y un rumor galopaba desde siempre
para encontrar los cauces de mi oreja.
Al través de mi piel corrían las edades.
Escribiremos nuevas reglas,
esta es la primera de ellas:
Está prohibido prohibir.
Leticia viajando entre lunas,
de charla con musarañas.
Leticia tejiendo las nubes,
con tela que nunca se acaba.


Mata a un gatito
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