Los restos del naufragio quedaron esparcidos o desaparecidos o rotos,
nos queda el presente que ya es suficiente y no nos debe faltar,
nos queda la suerte que si se balancea un poco, nos puede tocar.
Nos queda Oaxaca, Peyote, San Pedro y amigos
que no nos quieren cambiar.
Nos quedan canciones que llenen los corazones
y sobre todo la de los demás.
Nos queda el mar y un buen pescado que comer a tu lado
y eso solo será si vuelves... claro.
Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.
Lo perdí, y ya no importa
hay veces que lo bordas
y veces que lo tiras por la borda.
La paz que has elegido,
es peor que mi guerra.


Mata a un gatito
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