29.11.07

Explicaciones

Últimas clases del semestre, entrega de proyectos, ensayos, dibujos y reflexiones... cuántas reflexiones.

 

        Quizá a ti nadie te explicó lo que ocurrió, quizá un día (como tantos) desparecí y es que con el paso del tiempo, uno se va formando un plan de vida. Uno aspira terminar una carrera, diseñar, hacer edificios altos (Desde los cuales uno pueda ver las luces de la ciudad cada noche) o casas rodedas de árboles, colores vivos y quién sabe, algún día tomarle fotos a todas esos sitios y publicar un libro. Dar clases y moverle el tapete alguno (If you can reach only one person in a thousand with an important message then you've succeeded). Formar una familia, conducir una XC90 de volvo. Levantarse una mañana fría, encender un cigarrillo y tomarse una taza de café negro espeso. Uno hace muchos planes, piensa en botellas de vino, en cenas cualquier Italianni's, en caminar a media noche por París o llegar nadando a Roma y besarle la mano a algún tipo con el rostro sereno de Juan Pablo y creer ciegamente que el universo a conspirado para regalarte un segundo de paz. Qué sé yo, planes de vida, aquello que todo aquel con una formación un tanto empírica pero deseosa tiene. Y yo jamás pensé en excluirte, siempre, sediento estuve, de mi vida, como la soñé fuera contigo.

 

       Pero quizá, fue una noche, sentado sin camisa en una escalera, fumando un cigarrillo a medias. Sin sacarte de mi cabeza y sin perder la cociencia que tú estabas ahí arriba, en la alcoba, pensando igual que yo en qué carajos hacíamos, en dónde estaba todo aquello que un diez de mayo cualquiera prometimos y en todo aquello que habíamos perdido sin saber dónde lo habíamos dejado.

 

      Quizá, yo no lo sé, quizá vi todo aquello que aspiraba a punto de caer rodando por las escaleras y no levantarse más. Talvez vi todos los sueños y ciudades y naves y nubes que pensaba pisar amenazados por una mujer que entre su no dormir, su queja y su protesta, nuestro morbo, mi orgullo y mis preocupaciones. Talvez decidí dejarte y sabía que si te decía a dónde iba, sabía que una conciencia asquerosa me iba a hacer esperarte y sabía también que yo, al menos yo, no podía seguir fumando en la escalera, ni tomando un té frente a tu casa desoso de abrazarte y estar aunque fuera por un segundo, en paz. Tampoco podía seguir discutiendo en el supermercado, esperando que por un momento, pudieras comprender a éste hombre loco que te quería como nadie te va a querer jamás.

 

      No podía Igor, dormirme viendo tres estrellas y tratando de entender qué ocurría con nostros. Y escribo esperando que jamás leas ésto y que si lo haces, no sea algo que malinterpretes una vez más, yo te amo y no te dejaré de amar. Pero no puedo, comprende, no puedo volverlo a hacer, tú lo dijiste un día "morirme contigo si te matas y matarme contigo si te mueres, porque el amor, cuando no muere mata y es que amores que matan nunca mueren". No te puedo esperar, pero si algún día, decides caminar hacia nuestro, no el mío ni el tuyo, nuestro futuro juntos, ahí estaré

 

Por mucho, Leticia, la entrada más sincera nunca puesta en éste blog

 

 

Mata a un gatito