El ángel: Si es tan mala como dices ¿Qué haces con Natalia?
Xof: Ponte en mis zapatos un rato ¿Vale? Lo tengo todo, un perro, ropa Zara, un libro de Sabines, un hotel, un médico, un hacedor de casas, un hermano, un Sabina, un sombrero, unas monedas, una luna, un cielo, unas estrellas, tengo amigos, una Leticia, un bolsillo y una meta.
El ángel: Veo venir un pero...
Xof: Peeeero... ese instante en que no la tengo, soy pobre y me siento como aquél que no tiene qué comer y se inventa que está ayunando.
El ángel: Vaya, vaya...
Xof: ¡¡BINGO!! La caprichosa historia hizo que Natalia fuera diosa, digo yo, y la dejaron masticando ese poder que no pidió.
¿Cuándo vamos a estar bien?


Mata a un gatito
Publicar un comentario