Ahí les va, ya no se las voy a guardar más y es que es uno de esos domingos en que si no lo escribo, exploto...
Llegué al punto que siempre temí alcanzar... la incongruencia de mi discurso, creo que no sentía tantas ganas de portarme sincero con ustedes desde que le expliqué a Natalia que la vida con ella no iba a funcionar Explicaciones y es que ésto que traigo dentro desde hace rato en verdad me está quitando el sueño, se supone que vivir ésto es lo que yo elegí y construí ¿No? Elegí estudiar arquitectura, elegí ser el mejor en lo que hago y por sobre todas las cosas, decidí estar solo, elegí mis libros, mi música, un juego de sábanas, una cafetera, la puta lata con las bolsas del té...
Y llegado éste punto, no me queda más que decir la pura verdad y es que, como dijo Bukowski, los domingos matan más que los hombres. No lo puedo evitar, no puedo dejar de sentir esa necesidad rampante de carretera y manta, no lo puedo negar, el papel de Violetta en Ángel Guardián me marcó para siempre, ya saben, esa parte en la que dice "Escapar a Nueva York fue mi única opción, la única ciudad lo suficientemente grande para que no pudieran encontrarme jamás". Dan ganas de romper con todo, de mandar a todo el mundo al carajo y despertar un día en Jakarta o Buenos Aires y no, chingada madre no, no se trata de escapar, de lo que los idiotas que creen saber del mundo llaman "volar", no... se trata de ser aire. Creo que Nacho lo define de maravilla "No puedo seguir siempre siendo solo viento".
Necesito cimbrarme carajo necesito encontrar algo, esa puta sensación que te dice "Esto es lo que quiero hacer el resto de los días de mi vida"
No puedo, es inútil, hace meses que no logro describir ésto que traigo atorado.
No tengo ganas de volar sino de ser aire
A la chingada las lágrimas, dije
y me puse a llorar
como se ponen a parir
- Sabines

Mata a un gatito
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