24.2.11

Estoy intentando encontrar las palabras...

Estoy intentado encontrar las palabras
que te cuenten lo que me pasa
cada vez que lo escucho.

Cuando las encuentre
serán todas tuyas,
casi como yo.

Impotencia, ansiedad, melancolía,
enojo, desconcierto, deseo, intensidad,
me pasé el día sintiendo los aeropuertos.

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Cuando al fin encuentre las palabras para decirte quien soy yo, serán todas tuyas. Como yo. Te quiero pero no sé bien por qué

9.2.11

La noche sabe morder a sus víctimas

"Conocí a una mujer tan clara como el día, pero sólo pude amarte a ti que eres más oscura que la noche... Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al revés. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

- Rayela, 93.

Yo tampoco elegí seguir preñado de ti después de todo éste tiempo.
Pero óyeme, yo estuve ahí y sé que no hay más que supervivientes.
Te extraño, te deseo, me arrepiento hasta los huesos de haberte dejado marchar


21.10.10

Me he perdido

Lo intenté por tercera vez, me enfundé en mi traje beige, miré hacia el suelo y me santigüé, te encontré entre los escombros. Y aún quedaba un muro en pie, te vi apoyada en él y creo que lo hacías para no perder la fe, el Cristo en la pared se encogió de hombros.

Y tú con tu voz, esa voz y tu pálida piel, con el brillo en tu pelo del trigo, con ese otro brillo que imagino tras tu abrigo. Pasaste estos últimos inviernos al calor de un infierno construido en el amor para acabar en demolición.

Me dices: ahora ya estás advertido, no te fíes de un animal herido. ¿Y qué te iba diciendo yo? Me he perdido.

Lo intenté siete veces más, quería ver lo que hay detrás de tu imperturbabilidad y abrir tu puerta de cuarenta y tres candados.

Te adiviné en tu balcón silbando una larguísima canción, pensando es esto lo correcto o no,
así que hice chas y aparecí a tu lado. Lo sabes, ahora ya estás advertido, no te fíes de un animal herido, y yo, descuida, le mentí, soy un experto cazador.

¿Lo has visto? Es mi mundo derruido, lo que hoy es puro mañana está podrido. Me he perdido.
Mátame si ya no te soy de utilidad, mátame tras leer el mensaje, pero ahora me desnudaré sin quitarme el traje.

Lo he visto, este mundo al derrumbarse, que lo natural es odiarse, me dijiste, he de reconocer,
con cierta convicción. Y entonces entonaste dulces gritos, comenzó el más viejo de los ritos.
Fuiste tú, fui yo, sencillamente fue algo superior.

Y añadiste, si lo hacemos tonto mío, pues hagámoslo como es debido. ¿Y cómo es eso?, pregunté. Y tú me dijiste: justamente así no. Y paraste, me lo tengo prohibido. Y yo protesté empapado y más que aturdido, y ahora sí que sí que yo me he perdido.

Que ahora sí que sí que sí que sé que me he perdido, porque sólo es pensar en ti y acabar perdido, porque sólo con pensar en ti me pongo perdido.

17.10.10

Inundación

Esta noche en la que algo anega mi pecho
y puja por salir, una pareja de moscas
revolotea alrededor de la bombilla encendida.
Incluso ellas parecen saber mejor lo que quieren.
Pero una tropieza con la bombilla y al instante
cae fulminada. Vale. Decidiré y al día siguiente,
cambiaré mi decisión. Seguiré siendo joven durante
un tiempo, y comeré si es que estoy hambriento.
Os querré a todos, y para ello me cuestionaré
a mí mismo si es necesario. Os desearé
y volveré a reafirmarme en vuestro nombre.
¡
Juro que sólo haré aquellas cosas que tenga que hacer!
Y amaré tanto, que si amara solamente un poco más
estaríamos hablando de canibalismo.


- Nachito

29.9.10

Política de hechos consumados


Política de hechos consumados

(Las inmensas preguntas)


Con decirte que ya son varios días sin salir de casa, puedes creerlo o no, pero el tiempo que pasamos juntos, he sido moderadamente feliz. Hice así una canción y creí que verías en ello un piropo, la escuchaste y después me dijiste: “lo tuyo es del género bobo“

Cuando me quiero explicar, las palabras se esconden en no sé qué sitio y entonces te escucho, igual que el que escucha de lejos el trafico de su ciudad.

Y me pierdo en inmensas preguntas
Que lucen con esplendor y absurdidad
Ya viví, sufrí y ame, y todo ¿para qué?


Cuando me quiero explicar, mis demonios se ponen groseros, me insultan y entonces me entran las dudas y le echo la culpa a mi género, y a correr y si surgen preguntas pues dejo que surjan en su esplendor y estupidez

Ya viví, sufrí y amé, vale y ¿Ahora qué?

Una noche me llegó un mensaje, decía algo así "¿Puedes volver a ser el Jake lindo que conocí?". Aún me lamento por los errores cometidos y los que volveré a cometer. No extraño lo que somos, sino lo que podemos ser. Política de hechos consumados, una síntesis de preguntas imposibles, de ganas de estar más cerca de ti, de verte todo el tiempo y dejar de ser lo que somos por empezar a ser lo que podemos ser.

25.8.10

Que nos parta un rayo

Existen cielos que yo jamás veré, de blancas nubes con cuellos de cisne que parecen emerger de la tierra como níveas flores. Los he buscado de estación en estación, llegué a Madrid, Nueva York y Estambul pero no llego a una conclusión, ya se han confirmado mis temores.

¿Me pregunto dónde estarás?
¿Me pregunto por qué no estás aquí?
Si me haces falta hoy que una guerra va a estallar

...Dicen son tiempos de paz, pero sólo es lo que algunos llaman paz, y sé que niña tienes miedo. Sé que lo tienes, sé que yo lo tengo y sé que las noches sin ti son un infierno.

Y duelen las horas en la oscuridad, y fumo diez mil cigarrillos y sé que mi voz quebrarán, y rezo y voy dibujando en ceniza una cruz, que súbitamente caiga un rayo y se haga la luz.

...y duelen las horas y yo le rezo a mi Dios 
que súbitamente un rayo nos parta a los dos,
que súbitamente un rayo nos mate a los dos,
que súbitamente un rayo nos fulmine a los dos.

22.8.10

¿Quién puso la música de sala de espera?




Having said what I needed to,
Having shown what I feel for you,
What my intentions have been today.
Now it's time for you to do the same.

And no love can be guaranteed.
It don't come with no warranties.
It's a leap you have to make.
It's the risk we all must take.


Well it's clear where the cutting line

Woke up deep for the longest time.
But I can't offer any help.
You must do this all by yourself.
And no love can be guaranteed.
It don't come with no warranties.
So wake up, or wake up alone.
If you want me, show some
Courage, courage, courage, courage,
Courage, courage, courage, courage,
Courage, courage, courage, courage,
Courage, courage. Show some
Courage, courage, courage, courage,
Courage, courage. Show some
Courage, courage, courage, courage,
Courage, courage.

13.7.10

Cuando estés en vena


Yo no puedo seguir trazando un escenario perfecto
en que la luna habría de jugar un papel importante
porque en éstos momentos
hay trenes por encima de toda la tierra
que lanzan unos dolorosos suspiros
y que parten
y la luna no tiene nada que ver

- Salvador Novo



y es que en verdad, la luna no tiene nada que ver...

6.7.10


El último noviembre de la preparatoria Andrés no paró de viajar, Querétaro (Aquí las fotos), después Tuxtla, donde por cierto, asistió a un concierto de Sabina en la compañía única de papá, lo cuál cabe admitir que fue un suceso totalmente fuera de serie y al día siguiente, se fue a San Cristóbal de las Casas por una semana.

Apenas salía del Taller Leñateros, pasó un alemán, ataviado con prendas tradicionales, tenía el cabello largo hasta la cintura, rubio y apelmazado por la humedad, en una mano llevaba un cigarrillo sin filtro, caminaba como caminan los que lo único que saben es que tienen que caminar y curiosamente, iba descalzo por esas calles de lajas antiguas.

Instantaneamente sintió la mano de su madre recorrerle el hombro, aplicar presión y escuchó salir de su boca fría "Ni lo pienses". Más tarde, durante la cena, Andrés no paró de insisitir "Estoy en un momento de mi vida en que no sé qué quiero hacer ¿Por qué no me vengo unos meses a San Cristóbal en lo que pienso", la respuesta fue no.

La ventana del MSN no deja de sonar, el cuento termina así, una noche, tres años después, Andrés se decidió a recorrer esas calles una vez más, buscándose a si mismo. Y ahora mismo se encuentra cotizando hoteles


5.7.10

Volverte a ver...

Inventamos mareas, tripulábamos barcos, encendía con besos el mar de tus labios...

22.6.10

Autoayuda

¿Quién entre esos que ahora te adulan y que hablan tan bien de tí, quién permanecerá por aquí en las horas bajas? Y cuando sientas que el suelo comienza a crujir a tus pies, cuando duelan el hambre y la sed, ¿Cómo te sobrepondrás?

¿Y adónde irás? ¿Qué es lo que harás cuando no esté yo? ¿Y quién por aquí mirará por ti cuando falte yo?

Y dime cuántas podrías llegar a contar, antes de que decidas dejar de contar, las noches que pasan. Y cuando suba la fiebre y el cuerpo te tiemble y no seas quién ni a gritar mi nombre, ¿Cómo te arreglarás?

Tal vez no sea hoy, ni mañana, ni al otro, pero bien lo verás, él algún día te olvidará.

¿Y dime qué es lo que ves, cada vez, que al borde de ti te asomas y no ves allí nada más que el abismo? Y aunque sé que muy pronto aprenderás a vivir sin mí

¿Dime, aprenderás a vivir algún día contigo misma?

¿Y quién entre esos que ahora te adulan y que hablan tan bien de ti, quién permanecerá por aquí para verte caer? ¿Quién vendrá con el alba y quién al atardecer, y ante todo pregúntate quién querrá hacerlo por las noches?

¿Serás feliz con lo que decidiste así... o no?


...pero óyeme, YO estuve ahí
y sé que no hay más que sobrevivientes

11.6.10

Historia de un idiota contada por él mismo

"... Iba a resultarme muy fácil, porque en mi condición de desterrado era presa ideal para otro disfraz de la felicidad: el Amor, enfermedad que ataca sobre todo a los solitarios, a los deprimidos y a los que no saben qué hacer consigo mismos..."

- Félix de Azúa,
1986

8.6.10

Lo que el ojo no ve se cubre de enfermedad

Tengo examen de "Estructuras de acero y madera" mañana a las 7am, una noche como ésta, yo debería estar en la cama desde temprano, viajando entre nubes y charlando con musarañas. Pero ésta no es esa noche. Ésta noche sube una sombra por mis sábanas, me da vueltas la cabeza y no paro de pensar.

Me perturba hasta lo más profundo la sensación de que perderte ésta vez, sea de verdad. Verás... es más fácil sentirlo que explicarlo.

Debería empezar con esa discusión que tienen Julie Gianni y David Aames en Vanilla Sky, él sube al auto de ella y ella le pregunta en repetidas ocasiones "What is happiness to you, David?", él no sabe qué responder y ante su balbuceo, Julie agrega "Coz' to me... happiness is being here with you, David".

Ésto es igual, me revuelco entre las sábanas al recordar los momentos que estuvimos juntos. Alguna vez te dije que al besarte se detenía por completo el mundo. Todavía recuerdo el impulso que sentí al decirte "No te voy a besar" y acto seguido hacerlo. En verdad no pensaba hacerlo, pero hay veces que el corazón no entiende a razones...

Es inutil... no puedo escribir y me caga dejar textos así... tan solo necesito saber si todavía me quieres como la primera vez, con eso podría irme a la cama y ya...

7.6.10

Chismes de lavadero

Fue esa noche, mientras Andrés lavaba los platos sucios, que se dio cuenta de la bendición que había sido para su vida el vivir en Puebla. Había comprendido que era tan imprescindible odiar la ciudad como amarla. Y es que Puebla, fue la salida que nadie había estado esperando. Esa noche del domingo, con la esponja para los platos, finalmente agradeció haber dejado todo eso atrás. Se dio cuenta por qué odiaba tanto juntarse con gente de la ciudad donde nació (A excepción de algunos cuantos) y es que el pasado quedó atrás, no había más vidas cruzadas, simplemente estaba él y vivía el momento.

Los errores del pasado se habían quedado detrás del detector de metales de ese aeropuerto, desde su llegada a la ciudad había conocido a las personas más excepcionales que antes jamás habría podido imaginar. Había tenido tantos éxitos que cuando la gente del pasado hablaba de él, se sorprendía de que se tratara de la misma persona. Había realizado gran parte de sus sueños y privaciones de su vida anterior. Había viajado en carretera de noche, había aprendido a cocinar, a mantenerse vivo (Y vaya que no es fácil). Había llegado al punto de poder empezar a decir "Ésto es lo que quiero hacer el resto de mi vida". También, habría que aceptar que había conocido los ojos más hermosos, había pasado noches enteras viéndolos y retorciéndose del deseo. Y fue entonces, mientras sonaba Wim Mertens y terminaba con el último plato sucio, que decidó...

... que no se pensaba detener jamás.

Todavía quedaban miles de kilómetros de carretera

6.6.10

Mi confesión: Anotaciones de un sábado de farra

Regresando de una noche en Cholula (Que por cierto, fue tremendamente aburrida) me detuve en medio de ese antro piltrafón y he ahí que me puse a reflexionar y es que el destino no avisa y llega cuando menos lo estás esperando.

Lo que realmente ocurrió es que estando ahí, en medio del bullicio, de toda esa gente en el acto animal (Y es que hay veces que mis palabras surgen rebosantes, como flotando en la humedad) recordé una conversación que tuve con @mishafu en algún momento de ésta semana. Ahí estábamos los dos, sentados en algún corredor de la universidad, cuando le dije "He llegado a un punto en mi vida, a mis 20 años, donde no me atrevería a decir una de esas frases trilladas tipo: Esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida. Pero lo que sí me atrevería a hacer, es afirmar aquellas cosas que en verdad no quiero hacer jamás". Y fue hace una hora o dos, en medio de tanta gente que logré continuar esa lista mental, ese decálogo de las cosas que yo me prohibiría hacer.

No sabría ni por dónde empezar a enumerarlas, quizá la primera de ellas y eso porque es la que siento más inmediata es que nunca quiero ser uno de esos tipos que van a antros jodidos, beben lo que encuentran y sienten que todos están ahí buscando aparearse como ellos. Y es que de entrada, nunca me atrevería a decir "Es que me gusta el antro" porque no es así, una vez alguien me reclamó "No podría andar contigo porque no te gustaría acompañarme al antro". Es cierto, soy un tipo de bares, de carretera de noche, de cerveza bien fría, tabaco bien fuerte y música instrumental. Uno de esos cabrones con delirio cosmopolita y es que no se trata de traer un Mercedez del año, se trata de poder disfrutar un whiskey, no digo bueno, solo pido no sentir la  quemazón en el estómago.

Volviendo al antro, #YoConfieso, que me he acostado así, sin más, pocas veces. Pero yo también estoy hasta la madre de ser uno de esos poetas de bragueta y revolcón. La última vez que me acosté, así, sin más, amores de entrepierna y nada más, fue hace unos 6 o 7 meses y todavía conservo esa sensación de desagrado, ese sabor amargo en la boca. Y es que nunca he querido ser ese tipo de cabrón, curiosamente, desde esa noche me empezaron a pasar muchas cosas extrañas, claro que sé que no fue alineación planetaria, fue más el comprender que yo soy mi propia tormenta de arena. Y entonces, ocurrió lo que menos esperaba, un buen día me decidí a decir la verdad sobre lo que sentía, jugué todas mis cartas e inicié la relación que en éste momento me cimbra las piernas y me hace estar escribiendo éstas pendejadas a ésta hora.

Y es llegado a éste punto que puedo decir otra cosa que nunca quiero: nunca quiero volver a ser esa persona y aunque hacer las cosas con el corazón termine volviéndome un torbellino por dentro, siento esa satisfacción de poder decir que cada momento que paso contigo lo vivo con todo el corazón.

Y así me podría seguir escribiendo tantas cosas que no quiero, con éste desazón. Realmente la razón por la que empecé a escribir ésto (Y sonará pleonásmico, pero no lo es) es que no quiero hacer nunca esas cosas que no quiero hacer nunca.  ¿Me explico?

No quiero tener que volver nunca a casa de mis padres, no quiero tener que regresar a Tapachula jamás, no quiero ser un arquitecto dibujante, no quiero volverme un ser superfluo, no quiero dejar de ser esa persona que deja huella en todos los que lo conocen (Porque creo que lo he sido), no quiero tener que depende de nadie y en ningún sentido, no quiero estar esperando a que marques o mandes un mensaje, ni tú ni nadie, no quiero dolores de estómago, no quiero la cruda del domingo, no quiero tener que elegir un camino, no quiero sentirme vacío jamás, no quiero dejar de leer poesía, no quiero dejar de escribir, no quiero verme jamás como esos tipos ridículos que vi hace rato en Cholula, a sus 30 y tantos años, vestido como ingeniero, completamente sudados, no quiero gastarme la quincena con la primer gata que se me cruce, no quiero olvidar tus ojos claros, no quiero olvidar cómo me conmueve tu rostro, no quiero quedarme sentado aquí, viendo mi vida pasar, no quiero comer frijoles, ni quiero comer huevo, no quiero dejar de viajar por carretera, no quiero que nadie me llore el día que me muera, no quiero que nadie dependa de mi, no quiero vivir eternamente, no quiero un amor civilizado, no quiero contigo, ni sin ti, no quiero sentir que te persigo, ,no quiero tenerte que prometer que la próxima vez va a ser perfecto, no quiero tenerte que decir que somos amantes fuera de tiempo, que te conocí en un momento muy complicado de mi vida, no quiero tenerme que sentir como ésta canción, no quiero que esa canción o cualquier otra me la vuelvan a cantar, no quiero tener miedo nunca más y lo más importante:

No quiero mentirle nadie

No quiero que nadie mienta por mi

No quiero lastimar a nadie

Y no quiero que nadie lastime por mi


Alguien me dijo un día:


"Andrés, yo solo quiero ser feliz...." 


YO TAMBIÉN

6.5.10

Morir o matar

Te sentaste justo al borde del sofá como si algo allí te fuera a morder. Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender, yo a mentir y tú a decirme la verdad, yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad, tú a morir y yo a matar." Y después se hizo el silencio y el silencio fue a parar a una especie de pesada y repartida soledad, y la soledad dio paso a un terror que hacia el final nos mostró un mundo del que ninguno pudimos escapar...

Y así eran nuestras noches y así era nuestro amor, comenzaba en el silencio -->, continuaba en el terror -->, y otra vez de allí al silencio -->.

Dime: ¿Para qué hablar de lo que pudo haber sido y de lo que jamás será, tratando de adivinar qué fue eso que hicimos tan mal?

Si, en fin, se trata de morir o de matar... 

Así que, si aún andas por aquí, y alguien vuelve a prometerte amor, con dinero, encanto y alguna canción, por favor, prepárate para huir.

Vete lejos y limítate a observar esta escena tan vulgar.

Conocí a unas cien mujeres y a cincuenta enamoré, conocí a otros tantos hombres y con tantos me acosté y fundí todo el dinero y la gente se cansó de escuchar noche tras noche la misma triste canción.

Y ahora veo que el universo es un lugar vacío y cruel, cuando no hay nada mayor que su necesidad en él. Y encendiendo un cigarillo se comienza a torturar y habrá cerca alguien gritándole "hágase tu voluntad" y el "la culpa sólo en parte es mía y en parte lo es de los demás". De lo que se trata es de morir o de matar, de morir o matar.

Fue aquella gitana que nos leyó el porvenir, dijo "uno es el asesino y el otro el que va a morir".
Y salimos de allí y me mirarte asustada y el miedo sonó en tu voz: "antes de que tú me mates, prefiero matarme yo".

Y emprendiste así tu huida y yo corrí a mi habitación y mezclé en una cuchara el polvo blanco y el marrón. Y con la sangre aún resbalando te llamé desde ese hotel:

"Por favor, entiende que algo no funciona en mí muy bien".

Y al otro lado te oí llorar y yo seguí y no colgué, y me suplicaste:

"Déjame de una vez, déjame de una vez".

Y tus párpados cayendo se me antojan guillotinas, y te observaré durmiendo y me pondré a susurrar:
"Nuestras almas no conocen el reposo vida mía, pero si hay algo que es cierto es que
te quiero un mundo entero con su belleza y su fealdad. ¿Por qué no puedes aceptar que esto no se trata más que, amor mío, de morir o de matar, de morir o matar?"

Moriré, moriré, moriré ...
moriré, moriré y es lo único que sé.
Moriré, moriré ...
moriré y cuando lo haga al fin ya nada va a impedirme descansar
y así obtendré la santa paz que en vida no gocé jamás,
pues hasta morir la única opción siempre es matar, siempre matar.

2.5.10

De la locura y otras máscaras

Me preguntáis como me volví loco. Así sucedió:

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que me habían robado todas mis máscaras -si; las siete máscaras que yo mismo me había confeccionado, y que llevé en siete vidas distintas-; corrí sin máscara por las calles atestadas de gente, gritando:

- ¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!

Hombres y mujeres se reían de mí, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a
refugiarse en sus casas. Y cuando llegué a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, señalándome gritó:

- ¡Miren! ¡Es un loco!

Alcé la cabeza para ver quién gritaba, y por vez primera el sol besó mi desnudo rostro, y mi alma
se inflamó de amor al sol, y ya no quise tener máscaras. Y como si fuera presa de un trance, grité:

- ¡Benditos! ¡Benditos sean los ladrones que me robaron mis máscaras!

Así fue que me convertí en un loco.

Y en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser
comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.
Pero no dejéis que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladrón
encarcelado está a salvo de otro ladrón.

23.4.10

La insoportable levedad del ser

"Mirar con impotencia el patio y no saber qué hacer; oir el terco sonido de las propias tripas en el momento de la emoción amorosa"

- Milán Kundera

¿Recuerdas?

La noche en tu espalda

De haberlo sabido, no hubiera dado todo en un principio
No hubiera sido la noche en tu espalda
Ni congelándote de frío
No hubiera sido tan duro contigo
No habría corazón en la garganta


Peor que el olvido, fue frenar las ganas de verte otra vez
Peor que el olvido, fue volverte a ver

Me sobran los motivos, pero me faltas tú sobre mi cama
Ahora las calles están llenas de bandidos, cuando necesito de tu madrugada
Cuando ya te has ido
Cuando me parte en dos el alma


No hubiera dudado en quedarme contigo... de haber sabido cuánto yo te amaba

- Enrique González


Extiendo la mano y tomo otro cigarrillo del paquete. Lo enciendo delicadamente, con movimientos lentos, como meditados. Doy una calada fuerte al tabaco, subo el volumen y me tumbo de espaldas, recordando que yo soy mi propia tormenta de arena. Y fui yo quien eligió la distancia, me llega esa frase "La noche en tu espalda" porque hoy también es noche de estrellas, como tú y yo aquella noche, que brillamos como dos estrellas.

Después de todo, yo siempre he sido así

Somos kamikazes enamorados

Solo pistoleros de sangre caliente


15.4.10

Kafka en la orilla

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentando evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer. Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso. Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo. Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo. Imagínate una tormenta como ésta.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara. Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella. Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.
Kafka en la orilla -
Haruki Murakami
Y es que yo no sé cómo me metí en todo ésto
(Vidas que dejé cruzadas, vienen encendiéndose)